domingo, 9 de agosto de 2009

Que recuerdos me trae a la cabeza aquel concierto de willy deville en donosti,como
recordara recien peinao lo pasamos en grande.Un gran concierto,la verdad.Gracias
willy alli donde estes,tu seguro, que en nuestro infierno favorito con todos los colegas.Seguro que alli te valoraran como te mereces.Gracias willy!!!
El inclasificable Willy DeVille, habitante de los bajos fondos del rock & roll, murió la noche del martes 6 de agosto en un hospital de Nueva York, aquejado de un cáncer de páncreas y una hepatitis C, originada probablemente por su larguísima adicción a la heroína.

Nacido en la localidad de Stamford, en el estado de Conneticut, bajo el nombre de William Borsay, DeVille no aguantó mucho en esa ciudad posindustrial y a los 14 años se marchó a la Gran Manzana, donde emprendió su carrera artística como cantante y letrista. En los barrios bajos de Manhattan entró en contacto con el blues y comenzó a jugar con una larga sucesión de estilos y ritmos que marcarían los suyos propios a lo largo de toda su vida. Creó su primera banda, Billy and the kids, pero ante la falta de éxito se marchó a Londres para volver dos años después y crear su segunda formación, The Royal Pythons, que tampoco logró darse a conocer.

En los barrios bajos de Manhattan entró en contacto con el blues canalla

Su inquietud por encontrar nuevos ritmos le llevó a trasladarse a California en 1974, siguiendo así la senda de los antiguos pioneros que viajaron al salvaje Oeste. En San Francisco, montó una nueva banda, Mink DeVille, con la que un año más tarde regresaría a Nueva York para hacerse asiduos de uno de los garitos más conocidos de la ciudad, el CBGB, acrónimo de Country, Blue Grass and Blues, situado en la esquina de las calles Bowery y Bleecker, y en el que comenzó a escucharse el punk rock en Manhattan. La banda logró hacerse un nombre junto a Los Ramones, Patti Smith, o Blondie, entre otros, y en 1977 grabó su primer album Cabretta, una mezcla de soul, R&B y blues.
Culto en el viejo continente

Ya en ese disco, a Willy DeVille le empieza suceder algo parecido a lo que le ha ocurrido a otro de sus vecinos en la ciudad, el cineasta Woody Allen:recibe más atención en Europa que en su propio país. Una canción del álbum, Spanish troll, donde el cantante practicaba el spanglish, llega a ser el número 20 en las listas de Gran Bretaña.



Su segundo álbum, Le chat bleu fue grabado en París porque en su fiebre por dar con algo nuevo, DeVille quería que los arreglos de cuerda los hiciera el compositor francés Jean-Claude Petit. Y lo consiguió. Creó un disco que no se había escuchado antes, tanto que la compañía discográfica con la que trabajaba Mink Deville lo sacó sólo en Europa en 1980. El éxito que alcanzó en ese continente fue tan imprevisto, que la firma se replanteó su actitud y accedió a ponerlo a la venta en EEUU un año más tarde.

Pero el mestizaje musical de DeVille no había hecho más que comenzar. En 1987, dejó la banda para grabar bajo su propio nombre artístico y se fue a Londres donde colaboró con otro nombre musical popular, Mark Knopfler, guitarrista de Dire Strites. Juntos grabaron Storybook love, el tema principal de la película La princesa prometida, que fue nominado a un Oscar.

En su insaciable búsqueda de la verdad musical, DeVille se trasladó a Nueva Orleans, en 1988. Allí llegó a las raíces del soul y ahondó en la música canjún. Fruto de ese conocimiento profundo fue Victory Mixture, con el que vendió cien mil copias en Europa, lo que le permitió realizar una gira exitosa por locales del viejo continente.

Ignorado en EEUU, su rock de raíces americanas triunfó en Francia y España

Al terminar, se fue a Los Ángeles donde grabaría sus siguientes álbumes y donde alcanzaría la cumbre de su eclecticismo al zambullirse en la música latina de la ciudad con grupos como Los Lobos y los Mariachis Camperos. Con esas dos bandas y otras hispanas y latinas crearía Backstreets of Desire, disco que se hizo famoso por la versión mariachi del Hey Joe de Jimmy Hendrix. El tema fue un completo éxito en España y en Francia, al igual que Willy Deville Life, album que alcanzó el número uno en España.

El éxito no acabó con DeVille, que continuó su carrera después con siete discos más, al tiempo que continuaba su lucha por superar su adicción a la heroína; algo que logró en el año 2000. Al conocerse la noticia, Karol Caye, artista y productora, hizo un escueto pero certero comentario: "El mundo del rock pierde otro de sus pioneros más influyentes". En su página web fueron aún más escuetos: "Willie murió ayer en paz". ¡Larga vida al rock & roll!

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